fisk-hr-1975-ws-2.jpgfisk-hr-1975-ws.jpg

El cubano Tany Pérez estaba sumido en un profundo slump en la Serie Mundial, al punto de fallar en sus primeros 15 turnos al bate. No obstante, en el crucial quinto choque despertó y con dos jonrones y cuatro impulsadas guió a su equipo a la victoria 6-2, poniendo el Clásicio a punto de mate.

Don Gullett, perdedor del juego inaugural, fue esta vez el ganador, mientras que el revés fue a la cuenta del canadiense Reggie Cleveland.

De regreso al Fenway Park, los Medias Rojas empataron otra vez el clásico al ganar 7-6 en 12 innings el sexto juego. Ese cotejo pasará a la historia de las mayores como uno de los más excitantes de todos los tiempos.

 

Boston picó adelante con jonrón de tres carreras de Fred Lynn en el primer tramo, pero Cincinnati igualó las acciones ante Luis Tiant en el quinto gracias a triple de Ken Griffey con dos en bases y sencillo de Johnny Bench. 

En el “lucky seven” le rubricaron otras dos al cubano, quien en el octavo permitió jonrón de César Gerónimo antes de cederle el montículo al puertorriqueño Rogelio Moret. 

Cincinnati tomó peligrosa ventaja de 6-3 y parecía que se encaminaban a la corona cuando surgió Bernie Carbo como emergente y con dos corredores en circulación la sacó para igualar en el octavo.

“Lo que nos puso nerviosos a todos no fue al jonrón de Carlton (Fisk), sino en de Bernie (Carbo) para empatarnos. Cuando vino el batazo de Fisk, todavía teníamos el de Carbo en la mente”, comentaría años después el inicialista cubano, Atanasio Pérez Rigal en visita a Venezuela.
Amenazas mutuas en los innings siguientes fracasaron por excelentes jugadas defensivas de ambos equipos, hasta que en la parte baja del duodécimo, llegó el careta Carlton Fisk a la goma. Con el turno avanzado, descifró un envío del serpentinero del “Cinci” Pat Darcy,   que salió muy ceñido a la raya de la izquierda. Allí comenzó a labrarse la “inolvidable acción” del receptor bostoniano. Luego de la conexión, Fisk comenzó a saltar y a señalar angustiosa y desesperadamente con sus brazos la ruta que la bola debía seguir para que se convirtiera en vuelacercas. La bola se estrelló contra la parte superior del poste amarillo y lleno de adrenalina y euforia, recorrió el diamante para anotar la del triunfo ante los Rojos.

El Fenway Park “se vino abajo” con el metrallazo de Fisk. Los Medias Rojas habían forzado un séptimo y decisivo cotejo en la Serie Mundial. 

Llegaría ese séptimo encuentro y los Rojos de Cincinnati vinieron de atrás para apuntarse el lauro y con el, el trofeo de campeones. Luego de estar en desventaja 3 x 0  finalmente les favoreció la pizarra 4 x 3.

Pete Rose, quien bateó .370 con tres anotadas y dos impulsadas, fue el Jugador Más Valioso.

Cincinnati se coronó campeón y mereció el calificativo de ”Gran Maquinaria Roja”, lo cual afianzarían un año más tarde, cuando barrieron en  cuatro choques a los legendarios Yankees de Nueva York.

Hoy día, al hablar de la Serie Mundial del 75, no es la participación de tantas estrellas lo que recuerdan. Ni que estuvo un venezolano en plan estelar como David Concepción en el plantel campeón. Ni que Pete Rose fue el Más Valioso, ni que Tany Pérez también dio batazos importantes para lograr el campeonato. Mucho menos que Joe Morgan casi la saca en el undécimo con uno a bordo, pero el guante “mágico” del entonces novato Fred Lynn transformó un cuadrangular en una doble matanza.

Ese Clásico de Otoño, será evocado por el sexto juego. El que motivó el séptimo. El del espectacular jonrón de Carlton Fisk…

 

Fuente: Univisión

Archivo LES

About these ads