larsen-berra.jpg       Don Larsen estaba en su cuarta temporada en Grandes Ligas y lo único que había logrado hasta entonces era encabezar la Americana en derrotas, con 21, en 1954, cuando militaba en los Orioles de Baltimore.

En 1955 pasó a los Yankees y tuvo una temporada aceptable, con 9-2, y en 1956 terminó con 11-5. Hasta el 8 de octubre de 1956, había sido un lanzador mediocre, del montón.

Pero ese día pasó a la historia al retirar por su orden a los 27 bateadores que enfrentó. Fue en el quinto juego de
la Serie Mundial contra los Dodgers de Brooklyn.

Nunca antes se había logrado en un clásico de octubre, por donde pasaron monstruos como Christy Matthewson, Cy Young, Grover Cleveland Alexander o Walter Johnson.

Nunca más se ha repetido (en una Serie Mundial), a pesar de la presencia de hombres de la talla de Sandy Koufax, Warren Spahn, Roger Clemens o Greg Maddux.

Larsen lanzó por 14 años para siete equipos y acumuló 81 triunfos y 91 reveses, con una efectividad de 3.78, pero ese 8 de octubre de 1956 entró a la historia del béisbol, cuando el umpire de home, Babe Pinelli, le cantó el tercero al emergente Dale Mitchell para poner fin al sensacional juego.

Para realzar el mérito del trabajo del derecho de los Yankees debe analizarse la poderosa artillería de los Dodgers de ese año, con figuras como Jackie Robinson, Gil Hodges, Roy Campanella, Duke Snider, Carl Furillo y Pee Wee Reese.

Durante la temporada regular, Brooklyn había acumulado 179 jonrones, pero ese poderío se hizo añicos ante la obra maestra de Larsen, quien necesitó apenas 97 lanzamientos para lograrla.
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Artículo publicado por Por Nicholas K. Geranios (Hayden, Ohio).

La placa del automóvil de Don Larsen lo dice todo: DL000. Los tres ceros simbolizan los hits, carreras y errores, un recuerdo de que Larsen lanzó hace medio siglo el único juego perfecto en la historia de
la Serie Mundial. El 8 de octubre de 1956, Larsen retiró a los 27 hombres de los Dodgers de Brooklyn que enfrentó en el triunfo 2-0 de los Yankees en el quinto juego de
la Serie Mundial. Al finalizar su labor, el catcher Yogi Berra saltó en sus brazos y creó una imagen icónica que ha quedado grabada en la memoria colectiva de los aficionados al béisbol. ‘’Berra estaba sumamente contento’’, recordó Larsen, de 77 años, en una entrevista reciente. Larsen no era otra cosa que un lanzador que iba de equipo en equipo. En 14 temporadas terminó con marca de 81-91 y 3.78 de efectividad, pero finalizó con récord de 4-2 en juegos de Serie Mundial. Pero también es algo más: un símbolo viviente de la época dorada del béisbol, cuando Mickey Mantle, Duke Snider y Willie Mays patrullaban los jardines en el Yankee Stadium, y los Yankees, Dodgers y los Gigantes escenificaban enormes batallas anuales en octubre. Su oponente fue Sal Maglie y Larsen utilizó 97 envíos en todo el histórico juego. Mantle conectó un jonrón y realizó una atrapada clave que evitó un imparable. Tras retirarse del béisbol, Larsen comenzó a trabajar para una compañía papelera en San José. Luego se mudó al norte de Idaho, y finalmente a su actual hogar en Hayden, un pueblo con apenas 10,000 residentes, una cantidad inferior a la que presenció el juego perfecto de Larsen. Por estos días, Larsen pesca mucho y pasa su tiempo con su hijo y dos nietos que viven cerca. De cuando en cuando visita el Yankee Stadium en el Día de los Veteranos, y ocasionalmente para otras reuniones históricas, pero no mantiene estrechos contactos con muchos de sus ex compañeros. ‘’Estamos desperdigados por todo el país’’, indicó Larsen, quien hace algunos espectáculos de béisbol con Berra y va a un campamento de fantasía en la Florida que dirigen sus ex colegas Hank Bauer y Bill ‘’Moose’’ Skowron. En la historia de las Grandes Ligas se han producido 17 juegos perfectos.

Fuente: Univisión/ Nicholas Geranios