felo.JPG  Desde pequeños, aficionados a la pelota y ávidos de información de cualquier equipo, era muy común el tomar radios transistores y hacer “zapping” por las diversas transmisiones del beisbol profesional venezolano.

En esa época (década del setenta, no se confundan), toparse con nombres como Delio Amado León, Foción Serrano, Gerardo Quintero, Delio Amado Laón, “Musiú” Lacavalerie, Carlitos González y Carlos Tovar Bracho era agradablemente normal.

No obstante, una de esas estrellas no era venezolana, pero se sentía tan afín a nosotros que aquí lo adoptamos y en el recuerdo de los seguidores de la buena narración (especialmente el de los magallaneros), aún retumba “yyyyy la bola… se llevó la cerca…”. Era la voz de Felo Ramírez, hoy miembro del Salón de la Fama de Cooperstown. Uno de los pocos latinos ganadores del Ford Frick Award destinado a los comunicadores que han contribuido con su trabajo de años al desarrollo del beisbol en el mundo. Una verdadera leyenda del micrófono, a quien tuvimos el placer de conocer y, mejor aún, logramos compartir varias transmisiones en el circuito radiofónico del Pastora de Los Llanos en la temporada que aún no fenece.

De trato afable y cordial, siempre con un chiste a flor de labios y una memoria envidiable, a pesar de sus 83 abriles, será una de las cosas a resaltar una vez que hagamos el balance final de nuestro recorrido por estre maravilloso deporte (espero que falte mucho para eso).

Con nostalgia nos contó de su Cuba natal y de la tristeza que siente al no poder acceder a ella cada vez que desea revivir sus años mozos. “Es difícil cuando tienes que dejar todo atrás: amigos, familia, papá y mamá… a ella nunca la volví a ver después de mi salida en 1961. A mi padre si y llegó a 92 años… y jugaba dominó como si fuese un muchachito”.

Con mucho cariño evoca sus inicios en la Cabalgata Deportiva Gillette, junto a grandes fifuras como Buck Canel, Musiú y Delio Amado. “Parece que fue ayer. Recuerdo todo con claridad y me río todavía de las cosas que vivimos juntos como grandes hermanos. Fueron muchos años de trabajo y  bastantes anécdotas. Unas publicables y otras no tanto, porque eramos muy traviesos”.

Residenciado en Miami desde hace mucho tiempo, Ramírez es la voz oficial de los Marlins desde que estos llegaron a las mayores en el 93. “Me han tratado muy bien en esa organización. No tengo quejas y tengo muchos amigos allí”.

Y eso de los amigos es a todos los niveles. “Recuerdo que en la estación radial de Miami que sirve de matriz a las transmisiones de los Marlins, estaba el actor de origen cubano, Andy García. Estaba promocionando una película que guardaba relación con la situación política de la isla y pudimos hablar durante varias horas. Cuando entramos en confianza, me dijo: ‘¿Sabes algo Felo?, mi padre era un gran admirador tuyo y esa admiración me la traspasó gracias a su amor por el beisbol’. Vaya – apuntó Felo – ese comentario, viniendo de Andy García, no tiene desperdicio…”

Su vida ha estado rodeada de mucho deporte: boxeo, beisbol, las variedades de la Cabalgata y pare usted de contar. Su trabajo se vio recompensado con la inducción al templo inmortal de Cooperstown en el 2001. “Eso no tiene nombre. Yo nunca pensé que llegaría hasta allá. Y me han preguntado que si eso se lo debo, entre otras cosas, al haber dejado Cuba y recorrer el mundo tras de un micrófono. Yo siempre les digo que no. Muy probablemente se hubiese instalado una franquicia de Grandes Ligas en la isla y yo hubiese hecho mi trabajo… desde la casa.”

Ramírez regresó a su Miami. A su vida sin “Fela” (como apodaban cariñosamente a su esposa de 54 años, fallecida hace cuatro) y a su preparación de cara a la temporada de la MLB en el 2007, otra vez con sus Marlins. “Oye Luis Enrique- recalcó antes de irse – tremendo chofer resultaste . Para la próxima te pones un saco y la gorra, recuerda que cargas un “Hall of Famer” en tu carro…”

Otra cosa que tendré que agradecerle a este apasionante trabajo. Ojalá y su salud le permita volver y quizás, después de todo, me ponga el saco y la gorra…