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El “Tuqueque” Requena, debe estar llorando como una madre y les voy a decir por qué…”.

La anterior, es una frase tan célebre en el beisbol venezolano, como aquella de “yo apuesto las Torres del Silencio, a que este corredor sale a la conquista de la segunda…”.

Su autor, aún vive en la memoria de quienes disfrutamos de los buenos comentarios enmarcados en un deporte tan “simplemente complicado” como el beisbol.

¿Quién no recuerda al comentarista por excelencia de Venezuela, Carlitos González?

Con un estilo muy particular, escuchar transmisiones, no sólo de beisbol, en las que estuviera involucrado este periodista nacido en “La Isla del Toro”  el 14 de octubre de 1932 y presentado en Tucupita, era un deleite para los espectadores.

De directa y frontal apreciación, no temía a la hora de definir responsabilidades en el resultado final de cualquier partido.

Quienes lo conocieron y disfrutaron de su trabajo, guardan agradables comentarios en relación a su persona.

Era de esos que amabas u odiabas, de esos que no admitían medias tintas. “El beisbol de antes era distinto en muchas formas y desde muchos ángulos”, llegó a comentar el periodista venezolano, Rubén Mijares. “Antes, los profesionales del micrófono, estrellas en muchos casos, no tenían reparos en darte una oportunidad y asesorarte debidamente para que mejoraras y optimizaras tus herramientas ante un micrófono. Carlitos González era uno de ellos”.

Pareciera que hoy día, no es práctica común esa capacidad de cesión de espacios, cosa natural en la vida ante la inminencia de nuestra partida. “El asunto era que, hombres como Carlitos, estaban muy seguros de lo que hacían y ningún muchacho, por muy bueno que este fuese, los iba a opacar”, concluía Mijares en sus diatribas acerca del pasado beisbolístico en las tertulias post-encuentros durante  la campaña de la LBVP que está por finalizar.

Un hecho notable es resaltado por la mayoría de sus allegados  en el aspecto profesional.”Era increíble lo que podía hacer con su memoria”, mencionó uno de sus herederos en el área del comentario deportivo, John Carrillo. “En un juego de pelota de nueve innings, en el que tantas cosas pasan y en el que tantos detalles se le escapan al ojo y al entendimiento de quienes anotan en su libreta, Carlitos ni siquiera utilizaba el recurso de llevar a la planilla el desarrollo del juego. No anotaba lo que ocurría en el terreno, pero a la hora del comentario final  te dejaba con la boca abierta y parecía que estabas oyendo el relato de quien casi tenía todo escrito”.

Mucha gente de la época de González, se mostraba sorprendida ante la lucidez y fijación casi fotográfica del periodista. “El estaba pendiente de su juego, cosa que muchos no hacen porque cuentan con la libreta y la ayuda de los compañeros. En cualquier parpadeo llegaba la jugada clave y para apreciarla, debías estar concentrado”, nos apuntó Carlos González. hijo, en conversaciones relacionadas con su padre.

Emprendedor 100%

La obra de González abarca un largo transitar en el aspecto mediático y no sólo ante el micrófono. Los fanáticos del beisbol y de cualquier disciplina deportiva en Venezuela, diariamente leen las páginas del diario “Meridiano”. Sin embargo, no muchos están al corriente de que su fundador y motor original, fue el mismo personaje del que hablamos en esta entrega.

“Mi padre nunca midió el éxito por el reconocimiento del público, sino por la capacidad para hacer proyectos innovadores que lo mantuvieran ocupado. Era un trabajador insigne. Llegó, simultáneamente, a laborar en Venevisión, El Nacional y Radio Rumbos. Eso resultaría suficiente para cualquiera, menos para él. Siempre tenía algo en mente.”

Todos , de alguna manera, hemos recibido algo del legado de González. En una oportunidad, el traslado al estadio Universitario se nos complicó, digamos que por el tránsito capitalino que tantos dolores de cabeza ocasiona. Dejé la libreta de anotaciones en el carro y el Himno Nacional ya había comenzado. Cuando nos aprestábamos a iniciar nuestra labor del día, se me acerca  un compañero de trabajo y me dice al oído: “Sequera, ¿tu no piensas anotar el juego?”. Al comentarle lo del olvido de la planilla, se rió y comentó a quienes estaban en la caseta de transmisión “Ya este cree Carlitos González…”.

También en el fútbol…

¿Recuerda usted, apreciado lector, al narrador Lázaro Candal a comienzos de los ochenta en Radio Caracas Televisión, en pleno Mundial de Fútbol?. Una de las frases más famosas de la TV, guardaba relación con el de Tucupita. “Carlitos, dime algo…”. Haga memoria y hallará en su recuerdo a mucha gente en la calle parafraseando al “Gallego”.

En un deporte como el balompié, pudimos apreciar las habilidades de Carlitos. Una vez le comentamos a su hijo, con quien sostenemos una gran amistad, el hecho de que González hacía de ese deporte algo más digerible al entendimiento, y esa era su misión.

¿Estaría el periodista verdaderamente consciente de la importancia de sus palabras día tras día, en TV o en el Circuito Radiofónico del Magallanes o en un periódico…?

Esta respuesta quizás podamos hallarla en un comentario que hizo el viejo al joven Carlos. Este último trabajaba junto a su papá en el Magallanes y la firmeza de la mayoría de sus comentarios, en ocasiones disgustaba a los peloteros. A la hora de realizar las entrevistas, los atletas mostraban cierta reticencia que obstaculizaba la labor de producción. “Le comenté a mi papá que los peloteros estaban molestos y que ya casi ni querían darnos chance de hablar con ellos”. González miró a su hijo y simplemente le contestó: “Yo tengo una responsabilidad con mi profesión y con toda Venezuela. A mi me escucha todo el país y es para ellos para quienes hago el trabajo. Yo no comento para los equipos o sus propietarios…”.

Probablemente era su manera de compartir el carácter universal de su tarea y dejar claro que en efecto, todos los seguidores del beisbol, esperaban el final del juego para recibir las justificaciones de un triunfo o una derrota.

Alejado de la actividad profesional que tantas satisfacciones le brindó, Carlitos falleció el 24 de junio del 2004.

Entre tanta competencia y “divismo” del entorno comunicacional actual, casi sólo una premisa permanece inalterable y sirve de punto de coincidencia entre quienes se dedican a este trabajo: “Carlitos González ha sido el mejor y más completo comentarista en la historia de nuestra pelota”.