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Villano, víctima, quizas. Lo único cierto es que la vida de Ty Cobb, despierta pasiones encontradas entre quienes la conocen.

Aciertos y errores, como en la vida de todos los humanos, impregnaron el transitar de uno de los más representativos  peloteros de todos los tiempos. Esta es la historia de Ty Cobb, “El Melocotón de Georgia”…

Tyrus Raymond “Ty” Cobb  nació el 18 de diciembre de 1886  y falleció el  17 de julio de 1961), apodado “The Georgia Peach” (el melocotón de Georgia), fue uno de los beisbolistas más controversiales de la historia.

 Al momento de su retiro en 1928 poseía 9 records de Grandes Ligas. Cobb también recibió más votos que ningún otro pelotero en la votación inicial del Salón de la Fama en 1936.

Cobb actualmente retiene el record del mayor promedio de bateo de por vida en las Grandes Ligas con .366 y retuvo por décadas el record de más hits en la MLB que actualmente posee Pete Rose.

Considerado la mayor estrella del béisbol en su época, su legado como atleta ha sido en ocasiones eclipsado por su reputación de mal temperamento y agresividad, el cual fue descrito en su momento por el Detroit Free Press como “atrevido al punto de la demencia”.

Inicios de su carrera deportiva

Ty Cobb nació en Narrows, Georgia; siendo el primero de los tres hijos de Amanda Chitwood Cobb y William Herschel Cobb.

Sus primeros equipos fueron el Royston Rompers, el semi profesional Royston Red y el Augusta Tourists  de la liga del sur Atlántico, equipo este que lo dejó libre apenas dos días después de iniciada la temporada, yendo entonces a las pruebas del equipo Anniston Steelers de la liga semiprofesional de TennesseeAlabama, con la advertencia de su padre aún resonando en su mente “no vuelvas a casa como un fracaso”. Cobb se autopromocionaba enviando postales a Grantland Rice, el editor deportivo del Atlanta Journal con diferentes alias. Eventualmente Rice escribió una pequeña nota en el Journal diciendo que “un joven llamado Cobb parece estar demostrando un talento inusual”, después de tres meses regresó al Tourists donde al final de la temporada tenía un registro de .237  de average en 35 juegos.

Agosto de 1905 fue un mes lleno de eventos importantes en la vida de Cobb, dado que los Tourists lo vendieron a los Detroit Tigers de la Liga Americana por 750 dólares, adicionalmente, el 8 de agosto el padre de Cobb fue asesinado de un disparo efectuado por la madre de Ty. Aparentemente William Cobb sospechaba de la fidelidad de su esposa y estaba espiándola en su propia habitación, esta vió la silueta y presumió que era un intruso actuando en defensa propia. El Padre de Cobb nunca pudo presenciar el futuro éxito de su hijo.

Carrera en Grandes Ligas

Tres semanas después de la muerte de su padre, Cobb debutó en el jardín central de los Tigres de Detroit , el 30 de agosto de 1905.

En su primer turno al bate en las mayores, Cobb bateó un doble ante los New York Highlanders (que después serían los New York Yankees). Esa primera temporada bateó solo para .240 en 41 juegos, sin embargo su desempeño como novato fue lo suficientemente promisorio como para que Detroit le diera un contrato de 1.500 dólares para 1906.

Cobb firmando contrato con Detroit en 1908.

Cobb firmando contrato con Detroit en 1908.

Aunque el trato descortés a los novatos era acostumbrado, Cobb no lo podía soportar con buen humor y pronto comenzó a distanciarse de sus compañeros de juego. Posteriormente atribuyó su temperamento hostil a esta experiencia: “Esos veteranos me convirtieron en un gato montés gruñendo”.

Al año siguiente ,1906 , se convirtió en el jardinero central regular de Detroit, bateando para .318 en 98 juegos. Nunca bateó por debajo de esa marca durante el resto de su carrera. Cobb, firmemente atrincherado en el center field, lideró a los Tigers cuando ganaron el banderían de la Americana tres veces consecutivas de 1907 a 1909. De cualquier forma, Detroit perdió todas las  Series Mundiales: con los Chicago Cubs dos veces seguidas y con Pittsburgh Pirates en 1909. Cobb tuvo un promedio de post temporada muy inferior al estándar de su carrera durante la temporada regular.

En un recordado juego en 1907, Cobb alcazó la primera base con un sencillo, se robó la segunda, se robó la tercera y finalmente el home en intentos consecutivos. Terminó esa temporada con .350 de average, 212 hits, 49 bases robadas y 119 impulsadas. A pesar de su gran éxito en el terreno de juego, Cobb no era ajeno a la controversia fuera del mismo. En el entrenamiento de primavera de 1907, tuvo una pelea con uno de los cuidadores del campo de los Tigres en Augusta, Georgia, en la que terminó acusado de tratar de ahogar a la esposa del vigilante cuando ésta intervino.

En septiembre de 1907 Cobb inicia una relación comercial con The Coca-Cola Company que duraría hasta el día de su muerte. Para el momento de su deceso era propietario de tres plantas embotelladoras en California, Idaho y Oregon, y poseía más de 20.000 acciones de la compañía. También fue un célebre portavoz del producto; una publicidad de Cobb proclamaba que: “Siempre encuentro que beber Coca-Cola entre juegos me refresca a tal punto que puedo comenzar un segundo juego con la sensación de no haberme estado ejercitando en absoluto, a pesar de mis esfuerzos en el primero”.

La siguiente temporada Detroit superó a Chicago en la lucha por el título de la Americana, Cobb ganó nuevamente la corona de bateo a pesar de batear solo para .324 y, a pesar de haber perdido de nuevo la Serie Mundial.

Cobb tenía algo que celebrar: en agosto de 1908 se casó con Charlotte “Charlie” Marion Lombard, hija de Roswell Lombard, de Augusta, Georgia.

En 1909 Detroit volvió a ganar la Liga Americana  y nuevamente falló en la Serie Mundial esta vez contra Pittsburgh. Durante la Serie Cobb se robó el home en el segundo juego iniciando un rally de tres carreras, pero este fue el punto más alto para Cobb en estos enfrentamientos. Terminó bateando .231 en su última Serie Mundial (Detroit solo ganaría la Serie hasta 1935, ya retirado Cobb). Aunque su actuación fue mala esa post temporada, en la temporada regular ganó la Triple Corona liderando en average (.377), carreras impulsadas (107) y cuadrangulares (9), todos dentro del campo, convirtiéndose en el único jugador en la historia en liderar la liga en el apartado de jonrones sin batear la pelota fuera del terreno.

1910 y la controversia del premio Chalmers

Cobb y Lajoie

En 1910, Cobb y Napoleon “Nap” Lajoie iban cabeza a cabeza por el título de bateo en la Liga Americana, con Cobb liderando por un pequeño margen el último día de la temporada. El premio para el ganador era un vehículo de la marca Chalmers. Ty decidió no jugar este último partido para presevar su average. Lajoie, por su parte,  se enfrentaba a los Saint Louis Browns en una doble jornada, conectando ocho hits, seis de los cuales fueron toques de bola hacia la tercera base que cayeron justo frente al jugador de esta posición. Posteriormente se conoció que el manager de los Browns, Jack O’Connor, le ordenó al tercera base que jugase profundo hacia el jardín izquierdo para favorecer a Lajoie y que este ganara el título. Un séptimo hit se acreditó a un lanzamiento sin control a la primera base que en otra circunstancia hubiese sido anotado como error. El periódico St. Louis Press, uno de los numerosos diarios que criticaron el engaño, escribió: “Toda St. Louis levanta sus brazos para reclamar el deplorable espectáculo, concebido por la estupidez y ejecutado por los celos”.

Después de algunas discusiones, Ban Johnson, presidente de la Liga Americana, dió todos los porcentaje de bateo oficiales, con Cobb aparentemente ganando con .385,06 a .384,09 de Lajoie. De cualquier forma la gente de Chalmers decidió premiar tanto a Cobb como a Lajoie con sendos vehículos. El año siguiente el premio Chalmers fue otorgado al jugador más valioso para su equipo, naciendo de esta forma el moderno MVP, con Cobb ganando la versión de la Liga Americana de forma unánime. Por otra parte es la temporada de 1910 la que influye en las discrepancias de las estadísticas de por vida de Cobb.

Durante muchos años se dijo que el record de Cobb de hits conectados era de 4.191. Ese año,  un juego de Detroit fue erróneamente contado dos veces por lo que se le dió a Cobb un resultado adicional de 2 hits en tres turnos. Además de recompensarlo con 2 hits adicionales inexistentes, también elevó el promedio de bateo de Cobb desde .383 a .385; a Lajoie se le acredita un promedio de .384 en la temporada de 1910 lo que le atribuiría el título de ese año y le restaría a Cobb un de los 12 título que ostenta. El comité de la oficina del comisionado votó unánimemente no cambiar las estadíticas y records de Cobb, si bien esta regla ha sido tradicionalmente ignorada por los expertos en estadística del deporte.

Con los Browns ayudando deliberadamente a un oponente a sobrepasar un total de hits ya de hecho inexacto, el lío matemático que sobrevino fue así descrito por un escritor: “Se podría decir que la temporada de 1910 produjo dos promedios de bateo falsos y un campeón objetable”.

1911 y adelante

Ty Cobb y Joe Jackson en Cleveland

Ty Cobb y Joe Jackson en Cleveland

Cobb fue reconocido no solo como atleta sino como un competidor psicológico. En 1911 llevaba una temporada típicamente buena, incluyendo una cadena de 40 juegos seguidos conectando imparables. No obstante Joe Jackson le aventajaba con .009 puntos de average de bateo. Lo que sucedió es contado por Cobb en su autobiografía: cerca del final de la temporada, los Tigres de Detroit  de Ty tenían una larga serie de juegos contra Jackson y los Cleveland Naps. Paisanos sureños, Jackson y Cobb tenian una relación amistosa dentro y fuera del campo de juego, que Cobb utilizó a su favor. Durante la serie ignoró a Jackson, no respondiendo a sus saludos o cualquiera de sus intentos de conversar. Cuando Jackson persistió,  Cobb lo abofeteó con molestia, haciéndole preguntarse qué había hecho para molestar a Cobb. Tan pronto terminó la serie, un sonriente Cobb felicitó y le deseó lo mejor a un anonadado Jackson. Cobb sintió que estos “juegos mentales” hicieron que Jackson bajara su promedio a .408 mientras el suyo se elevaba a .420.

Ese año lideró la Liga Americana en hits conectados (248), carreras anotadas (147), carreras impulsadas (127), bases robadas (83), dobles (47), triples (24) y un porcentaje de slugging de .621. La única categoría ofensiva en la que no fue primero fue en cuadrangulares, sobrepasado 11-8 por Frank Baker. El dominio de Cobb en el plato se vio reflejado en la siguiente estadística: solo fue “ponchado” lanzándole a la pelota 2 veces en toda la temporada 1911.

Fue recompensado con otro premio Chalmers, esta vez al ser votado como jugador más valioso de la liga por la asociación de escritores de béisbol de Estados Unidos. Posiblemente el juego que mejor ilustra la singular combinación de habilidades y atributos de Cobb ocurió el 22 de mayo de 1911  contra los Yankees. Anotó una carrera desde la primera base con un sencillo al jardín derecho; después anotó otra carrera desde la segunda base con un wildpitch. En la séptima entrada igualó el encuentro con un doble de dos carreras. Finalmente cuando el receptor de los Yankees comenzó una discusión aireada con el umpire acerca de una jugada, de tal forma que los jugadores de diamante se acercaron a ver; dándose cuenta que ninguno de los jugadores de los Yankees había pedido tiempo, Cobb se paseó inadvertidamente hacia la tercera base y luego caminó casualmente hasta el plato como para tener una mejor vista de la discusión, Repentinamente se deslizó hacia el plato y marcó la carrera ganadora del juego.

El 15 de mayo de 1912 agredió a Claude Lueker, un fanático que le gritaba improperios en las gradas de New York. Lueker y Cobb intercambiaron ofensas durante los primeros tres innings del juego y la situación llegó a su climax cuando Lueker le hizo a Cobb un insulto de carácter racial (llamando “half nigger”, expresión despectiva). Éste reaccionó subiendo a las gradería y atacó a Lueker, quién había perdido una mano y tres dedos de la otra en un accidente industrial. Cuando los presentes conminaron a Cobb a detenerse porque el hombre no tenía manos, Cobb respondió: “no me importa si no tiene pies”. La Liga lo suspendió y el resto del equipo,  si bien no le tenían mucho cariño, se fueron a huelga para protestar la sanción previamente a un juego en Philadelphia. Para ese juego Detroit sustituyó a sus jugadores regulares con un equipo de la liga universitaria, otros tomados de campos de juego improvisados y un par de entrenadores, perdiendo 24-2. Uno de los records negativos más altos de la historia del béisbol fue estblecido ese día, especialmente los 26 hits permitidos por Allan Travers, quién lanzó el más inverosímil juego completo en la historia de las Grandes Ligas.

La huelga terminó cuando Cobb pidió a sus compañeros que volvieran al terreno de juego.

Durante su carrera Cobb se vió involucrado en numerosas peleas, tanto dentro como fuera del terreno.

Por ejemplo, Cobb y el árbitro Billy Evans acordaron arreglar sus diferencias respecto a un juego con una pelea a puñetazos, siendo llevados a las gradas después del juego. La riña acabó al ser separados cuando Cobb estaba a punto de estrangular a su contrincante.

En alguna ocasión abofeteó a un operador de elevadores afroamericano por ser “presuntuoso”. Cuando un vigilante nocturno intervino, Cobb sacó una navaja y lo apuñaleó (el asunto fue posteriormente arreglado fuera de tribunales).

1915-1921

Babe Ruth (izquierda) y Ty Cobb

Babe Ruth (izquierda) y Ty Cobb

En 1915, Cobb estableció un record para una temporada en bases robadas con 96. Este registro permanecería vigente hasta que Maury Wills lo rompió en 1962. Su seguidilla de cinco campeonatos de bateo consecutivos (en esa époa se contaban como 9 consecutivos) terminó al año siguiente al finalizar segundo con .371 detrás de los .386 de Tris Speaker.

En 1917 protagonizó una película (“Somewhere in Georgia”). Basada en una historia del columnista Grantland Rice. La película mostraba a Ty como el mismo, un dependiente de banco con talento para el béisbol.

Para 1920, Babe Ruth estaba ya establecido como un bateador de poder, algo que Cobb no era. Cuando éste y Detroit se presentaron en New York para enfrentar a los Yankees por primera vez , los escritores deportivos definieron el encuentro como una demostración de dos estilos diferentes: Ruth disparó dos cuadrangulares y un triple durante la serie y Cobb solo bateó un hit.

Mientras la popularidad de Ruth crecía, “El Melocotón de Georgia” se hizo progresivamente más hostíl hacia el “Bambino”. Cobb veía a Ruth no solo como una amenaza contra su estilo de juego sino contra su estilo de vida. Mientras Tyrus predicaba una especie de ascetismo, Ruth se atiborraba de perros calientes, cervezas y mujeres. Posiblemente lo que más le disgustaba de Ruth era que, a pesar de su total indiferencia por su estado físico y por el béisbol tradicional, aún tenía un éxito abrumador y llevaba fanáticos al estadio en grandes cantidades sólo para verlo jugar y establecer sus propias marcas.

Después de soportar ver su fama y notoriedad usurpada por Ruth, Cobb decidió demostrar que batear hacia las cercas no era un reto para un bateador de contacto de élite. El 25 de mayo de 1925  inició un desempeño en una doble jornada mejor de la que hubiese tenido Ruth. Sentado en el dogout conversando con reportero, le comentó a este que, por primera vez en su carrera, iba a batear para la cerca. Ese día Cobb bateó 6 imparables en 6 turnos, con dos sencillos, un doble y tres cuadrangulares. Sus 16 bases alcanzadas en un juego sentó un nuevo record para la Liga Americana. Al día siguiente bateó tres imparables más incluyendo dos cuadrangulares. Su 9 hits consecutivos en 3 juegos fueron un record personal para Cobb, sus 5 cuandrangulares en dos partidos igualaron un record establecido en la Liga Nacional en 1884 por Cap Anson.

Cobb quería demostrar que podía batear cuandrangulares cuando lo quisiese, solo que había optado por no hacerlo. Al final de la serie, Cobb, de 38 años, había bateado 12 hits en 19 turnos, con 29 bases alcanzadas, entonces regresó tranquila y felízmente a su estilo de batear y correr. La actitud de Ruth fue decir que el “hubiese podido tener un promedio de .600 de por vida, pero hubiese sido bateando sencillos, y la gente paga para ver cuadrangulares”.

El 19 de agosto de 1921, en el segundo juego de una doble tanda contra Elmer Myers de los Boston Red Sox, Cobb alcanzó su hit 3.000.

Cobb como jugador y manager

En 1921, Frank Navin, dueño de los Tigres, firmó a Cobb, entonces de 34 años, para sustituir a Hughie Jennings como manager, por US$ 32.500. Este contrato tomó al mundo del béisbol “fuera de base”, por decir lo menos. Adversado por la mayoría (incluyendo a los jugadores de su mismo equipo), su estilo de dirigir dejó mucho que desear. Midiendo a los demás jugadores según su mismo estándar, terminó esperando de estos más de lo que eran capaces de dar.

Lo más cerca que estuvo de ganar el banderín de la Americana fue en 1924 cuando quedaron terceros en la liga, 6 juegos detrás de los líderes y ganadores: Washington Senators. Detroit había quedado segundo en 1922, pero a 16 juegos de los Yankees.

Cobb culpó de la falta de lucimiento de su carrera como manager (479 ganados 444 perdidos) a Frank Navin, de quien se decíe era aún más tacaño que Cobb. Navin pasó por alto cierto número de jugadores de calidad que Cobb deseaba incluir en el equipo; de hecho el contratar a Cobb como manager le significó a Navin un sustancial ahorro.

En 1922 Cobb empató un record impuesto por Willie Keeler de cuatro juegos con cinco hits. Desde entonces esto ha sido igualado por Stan Musial, Tony Gwyn e Ichiro Susuki.

Para el final de 1925 Cobb estaba de nuevo en la lucha por el título de bateo, esta vez con uno de sus compañeros de equipo y dirigidos, Harry Heilmnann. En un doble juego conta los Saint Louis Browns el 4 de octubre, Heilmann bateó 6 hits, liderando a Detroit en una barrida a los Browns y derrotando a Cobb en el título de bateo .393 a .389.

Cobb y el manager de los Browns, George Sisler, lanzaron desde la lomita en el juego final, Cobb lanzó un inning perfecto.

Cobb se muda a Philadelphia

Finalmente, después de una carrera de 22 años con Detroit, Cobb renució al equipo en noviembre de 1926. Anunciando su retiro y dirigiéndose a Augusta, Georgia.

Poco después del anuncio, Tris Speaker, también se retiró como jugador y manager del equipo de Cleveland. El retiro de dos grandes jugadores al mismo tiempo depertó cierto interés, resultando que ambos habían sido “obligados” a hacerlo por los supuestos alegatos de haberse prestado a arreglar juegos hechos por el antiguo lanzador del equipo de Cobb, Dutch Leonard.

A Leonard le fue imposible convencer al juez Kenesaw Mountain Landis o al público de que alguno de ellos hubiese hecho algo por lo que mereciesen ser expulsados del béisbol.

Landis les permitió regresar a sus equipos, pero estos informaron a ambos que se les dejaba libres y estaban en capacidad de firmar con cualquier equipo que deseasen. Speaker firmó con los Washington Senators para 1927 y Cobb con los Philadelphia Athletics.

En 1928 Speaker se unió a Cobb en este último equipo. Ty dijo haber regresado al béisbol en búsqueda de reivindicación y para poder decir que había dejado el juego en sus propios términos.

Jugó regularmente en 1927 con un equipo joven que finalizó segundo en la liga tras uno de los mejores equipos de béisbol de todos los tiempos, los Yankees de 1927, ganadores de 110 juegos esa temporada. Volvió a Detroit a un juego contra los Tigers el 11 de mayo recibiendo una cálida bienvenida, bateando un doble en su primer turno y recibiendo las aclamaciones de los fanáticos de la ciudad. El 18 de julio de 1927 Ty Cobb se convirtió en el primer jugador en batear 4.000 hits con doblete ante su antiguo compañero de equipo Sam Gibson, en el Navin Field de Detroit. 1927 fue también el año de retiro del lanzador Walter Johnson, con una muy prolongada carrera la cual le llevó a enfrentarse a Ty Cobb en mayor número de ocasiones de las que se hayan encontrado ninguna otra pareja de rivales en la historia del béisbol de las Grande Ligas.

Después de que en 1915, Johnson golpeara a Ossie Vitt de Detroit con un lanzamiento lesionándole seriamente, Cobb descubrió que este no temía golpear a sus adversarios, lo que usó a su favor, parándose más cerca del plato.

En 1928 Cobb regresó sin ninguna razón aparente más que la de no tener nada más que hacer con su vida. Jugó cada vez con menor frecuencia por su edad y las florecientes habilidades de los jóvenes Athletics, que estaba una vez más en la lucha por el banderín contra los Yankees. Fue justamente contra los Yankees que en Septiembre Ty Cobb tomó su último turno al bate, un débil batazo detrás de la primera. Allí anunció su retiro, efectivo al final de la zafra. Irónicamente, si se hubiese podido mantener con Philadelphia un año más finalmente hubiese obtenido el elusivo anillo de campeón de la Americana. Pero no estaba destinado a ser así. Cobb terminó su carrera con 23 temporadas consecutivas bateando .300 o más (su única temporada por debajo de este promedio fue la de novato), un record en las Grandes Ligas difícilmente superable.

Después de su carrera profesional

Placa conmemorativa de Ty Cobb en el Museo del Salón de la Fama del Béisbol en Cooperstown.

Placa conmemorativa de Ty Cobb en el Museo del Salón de la Fama del Béisbol en Cooperstown.

A cuenta de su contrato con Coca Cola, Cobb se retiró como un hombre rico y exitoso. Pasó su retiro ocupado a tiempo completo en las actividades a las que generalmente se dedicaba fuera de la temporada regular de béisbol: la cacería, el golf y la pesca. Su otro pasatiempo era el comercio de acciones y bonos, con lo que llegó a incrementar su ya enorme fortuna.

En el invierno de 1930, se mudó a un rancho español en Atherton, California, una comunidad para millonarios en las afueras de San Francisco. Al mismo tiempo, su esposa Charlie introdujo la primera de muchas demandas de divorcio. Charlie finalmente se divorció de Ty en 1947, luego de 37 años de matrimonio.

Ty Cobb nunca encontró fácil la tarea de esposo y padre. Sus hijos lo consideraban exigente, aunque capaz de ser gentil y extremadamente cálido. Su hijo James dijo en 1969 al cronista deportivo Ira Berkow que “el siempre quería que nos esforzáramos al máximo que pudiésemos en todo los que hacíamos, tal como el lo hizo”.

Cobb siempre esperó que sus hijos fuesen atletas excepcionales, especialmente en el béisbol. Ty jr. fue echado de la Universidad de Princeton y hubiese preferido ser tenista que beisbolista.

Una satisfacción personal le llegó en febrero de 1936, cuando se anunció la primera elección para el Salón de la Fama, Cobb apareció en 222 de las 226 papeletas de votación, a gran distancia de Babe Ruth, Honus Wagner, Christy Mathewson y Walter Johnson, los otros jugadores que lograron el 75% de los votos ese año, porcentaje necesario para ingresar al mismo. El porcentaje de 98,2 logrado por Cobb permaneció como record hasta 1992 cuando Tom Seaver obtuvo un 98,8% (posteriormente también Nolan Ryan superó el porcentaje de Cobb, con un 98,79% en 1999). Este resultado demostró que, si bien a muchas personas no les agradaba Cobb en lo personal, respetaban lo que había logrado como jugador.

En 1998 la revista The Sporting News lo colocó como el tercero de los 100 mejores jugadores de todos los tiempos.

También fue conocido por ayudar a surgir a nuevos jugadores; fue primordial su mediación para ayudar a Joe DiMaggio a negociar su contrato con los Yankees, así como el contrato de novato de Ted Williams. Si bien la amistad con este último terminó cuando Williams sugirió que Rogers Hornsby había sido mejor bateador que Cobb.

Otro momento memorable en la vida de Cobb después de su retiro sucedió el 4 de abril de 1947  cuando regresaba de un torneo Masters de golf en compañía del cronista deportivo Grantland Rice, deteniéndose en una licorería en Carolina del Sur. Cobb se dió cuenta de que la persona que atendía el local era Joe Jackson, quién había sido expulsado del béisbol casi 30 años antes por el escándalo de los Media Negras de Chicago. Jackson pareció no reconocer a Cobb y cuando finalmente este le pregunto: “Yo te conozco, tu eres Joe Jackson, ¿No me reconoces Joe?…”, éste le respondió “Yo te conozco, pero no estaba seguro que tu quisieras hablarme. Muchos de ellos no lo hacen”.

Últimos años

A los 62 años Ty Cobb se volvió a casar, esta vez con Frances Cass, de 40. Este matrimonio también fracasó. Según los alegatos de Cass, era simplemente muy dificil tratar con el cuando estaba ebrio. De cualquier forma Cobb ganó la demanda de divorcio.

Al final de sus años, y en parte debido a que dos de sus tres hijos murieron jóvenes, Cobb se vió con solo unos pocos amigos. Comenzó a actuar con generosidad con su patrimonio, donando US$ 100.000 en nombre de sus padres a su pueblo natal para la construcción de un hospital (llamado Cobb Memorial Hospital), además estableció la Fundación Educacional Cobb para ayudar a estudiantes pobres de Georgia a alcanzar estudios superiores, con una donación de US$ 100.000 hecha en 1953.

Cobb sabía además que otra forma de compartir su riqueza era haciendo biografias que establecieran sus records y enseñaran a los nuevos aficionados como jugar el beisbol.

El escritor John McCallum compartió cierto tiempo con Cobb para escribir un libro mitad autobiografía mitad texto de enseñanza. McCallum, como casi todos, llegó a la conclusión que Cobb era, en sus mejores días una persona muy difícil, y en sus malos imposible.

Se alega que el libro publicado por la coloboración de ambos en 1956 era, cuanto menos, inexacto.

Después de la partida de McCallum, Cobb se encontró de nuevo solo y dándole largas a su regreso a Georgia. Durante un viaje de cacería cerca de su casa en el lago Tahoe, tras un colapso por dolor, le fue diagnosticado cáncer de próstata, diabetes, presión alta y la enfermedad de Bright. Regresó su cabaña en el Tahoe cargado de analgésicos y whiskey para tratar de mitigar el constante dolor. Posteriormente, se dirigió a Georgia, donde un médico que el conocía confirmó la presencia del cáncer prostático.

Los doctores removieron la próstata en el hospital de Emory, pero esto poco hizo para ayudarlo. 

Muerte

En sus últimos días, Cobb pasó algún tiempo con el comediante Joe E. Brown, hablando acerca de las elecciones que este había realizado a lo largo de su vida. Le dijo a Brown que sentía haber cometido algunos errores y que hubiese hecho las cosas diferente si hubiese podido. Que había jugado con fuerza y había vivido de la misma manera, y que no le quedaban amigos que mostrar por ello y que lamentaba eso. De todas formas, publicamente Cobb clamaba no tener ningún arrepentimiento: “…he sido afortunado. No tengo derecho a sentir arrepentimiento por lo que he hecho.” (Newsweek, 31 de julio de 1954).

En junio de 1961 se registró por última vez en el hospital de Emory, trayéndo consigo cerca de un millón de dólares en una bolsa de papel junto con su pistola Luger. Esta vez su primera esposa, su hijo Jimmy y otros miembros de la familia fueron a acompañarlo en sus días finales.

Murió un mes después, el 17 de julio de 1961.

El funeral de Cobb fue probablemente el más triste evento relacionado con este deporte. De todo el mundo del beisbol, el deporte que dominó por más de 20 años, solo se presentaron tres viejos jugadores: Ray Schalk, Mickey Cochrane y Nap Rucker, junto con Sid Keener del Salón de la Fama. Tambien estuvieron su primera esposa, Charlie, sus dos hijas, su hijo Jimmy, los esposos de sus hijas y su nuera con sus dos nietos. La relativamente dispersa asistencia contrastó con la multitudinaria presencia de dolientes que se presentaron en el estadio de los Yankees y la catedral de Saint Patrick para despedir al gran rival de Cobb, Babe Ruth, en 1948.

En su testamento dejó un cuarto de sus posesiones al Fondo Educacional Cobb, y el resto de sus US$ 11.000.000 lo distribuyó entre sus hijos y nietos.

Cobb fue enterrado en el cementerio de Royston, Georgia. Hasta el año 2005 el Fondo educacional Cobb había distribuído más de once millones de dólares en becas a jóvenes de Georgia.

Legado

Los esfuerzos por crear un Memorial a Ty Cobb en Royston inicialmente fallaron, principalmente porque la mayor parte de sus pertenencias relativas al beisbol se encontraban en Cooperstown, en el Salón de la Fama, y este pueblo de Georgia fue visto como muy remoto para hacer un memorial que valiese la pena. Con el tiempo se ha logrado honrar a Cobb en su propia tierra. El 17 de julio de 1998, en la conmemoración 37 de su muerte, fue inaugurado el Museo Ty Cobb en Royston, Georgia.

En agosto del 2005 se jugó un partido recreando el beisbol de 1905 en honor al centésimo aniversario del primer partido jugado por Cobb en las Grandes Ligas. En el mismo participaron descendientes de Cobb y ciudadanos de Royston, así como el bat boy que lo acompañó en las mayores durante años, quien hizo el primer lanzamiento y presenció el juego.

 

Fuente: Wikipedia / Baseball Almanac/ Bio. Estrellas Internacionales/ Archivo LES